Una breve historia sobre vampiros
Lo que ya se sabía entre rumores hace siglos, hoy es un tanto más público. Aunque parece que a casi nadie le importa.
Los hilos del mundo los rige una élite supremacista, canibal, depredadora sexual de menores, satanista -esto hay que verlo con lupa- y la cual está completamente desquiciada. Ya nos lo habían dicho en películas, libros y demás... Muchos denominaban como teorías de la conspiración a los simples hechos fácticos: las logias, sus rituales, el infinito y desmedido amor por el dinero y, literal, la sed de sangre. No es que a ellos les importase esconderse del todo. Al fin y al cabo ¿Quién hará algo al respecto?
Desclasificaron (apenas una parte) los archivos del agente sionista Epstein y entre la frivolidad, la era del tik tok, el individualismo exacerbado y la estupidez circundante por doquier, parece que a nadie le importa. Igual en junio hay mundial de fútbol en EEUU. Qué importa que la neo-gestapo mate ciudadanos a plena luz del día, que arresten niños de cinco años o que Trump y compañía estén hasta el cuello de todas las 'aventuras' sodomitas. Lo que importa es el espectáculo.
Da igual, es el Dios dinero, el Dios dólar el que encandila todo a su alrededor. Todo se puede comprar. Un sacrilegio se vende por catálogo. Es la religión de los fascistas y los fundamentalistas de la raza. Lo patético es que no faltan los vasallos latinos, los que odian a sus congéneres por el afán de una green card, los que se auto-catalogan 'american citizens' y que van a votar por el 'Tigre' porque se sienten representados por la estética gansteril y la no-sustancia del discurso. Los que piden que bombardeen sus propios países.
Como sea, se venía cocinando algo con respecto a los archivos del pedófilo multimillonario agente del Mossad... Ya lo dijo Putin -sin ser una pera en dulce-, Petro y otros:
Putin: “Las élites occidentales están acostumbradas a llenar sus estómagos con carne humana y sus bolsillos con dinero. Ese baile de vampiros está llegando a su fin”
(Yo ese fin lo veo más bien lejano)
Petro: "Un clan de pedofilos quiere acabar con la democracia colombiana. Y para que no salga la lista, nos envían acorazados. Duro pero sí. Ahí está la realidad".
Rick Wils -pastor gringo-: "Niños pequeños siendo violados para el beneficio de Israel. Políticos norteamericanos, violando niñas americanas, para ser grabados por el Mossad israelí"
Israel, Israel... ¿Sorprende?
¿Para qué ver películas de zombies y vámpiros si la realidad está ahí y supera con creces la ficción?
El meollo es tal que es como una gota en el océano. Es casi que arquetípico. Se narra en la Biblia y en los textos antiguos: hay referencias por doquier de los adoradores de Baal, Saturno, Moloch e incluso Yahveh -quien en otras mitologías es considerado un ser oscuro-. -Ten cuidado a quien le rezas- fue una de las frases que siempre esculpí en mi memoria. En ello no puedo decir mucho, faltarían décadas de estudio teológico y demás. Pero se infiere la idea: cierto o no, existan o no las deidades-demonios, lo real es que ciertas élites tienen sus "prácticas" de ingesta de carne humana, sacrificio de bebés y sadomasoquismo. Es ello lo que se está revelando en los archivos de Epstein. Nada nuevo bajo el sol. Muchas películas hoy parecen ser meros documentales.
Los sionistas y fundamentalistas del Talmud, quienes crearon la banca, financiaron todas las guerras, los que coqueteaban a Napoleón, a las Coronas y negociaron con Hitler. Los que venden armas a unos y otros. Los que crearon al Estado Islámico. Los que, como serpientes nocturnas, son reyes de la conspiración. Los que hace unos meses mataron a veinte mil niños en vivo y en directo solo para poner un resort de lujo en Gaza. Los de la tecnología militar y armamentística de exportación. Los que incursionan en el uso de la Inteligencia Artificial para elegir blancos y asesinarlos. Los que vinieron a entrenar a los 'buenos muchachos' de 'la gente de bien' -entiéndase por el entrenamiento de los paramilitares colombianos en el uso de la motosierra, el terror psicológico y el descuartizamiento-. En resumen: los mismos en las mismas.
Aquí también trato de hilvanar con cuidado: aunque difuso, es vital diferenciar el ente sionista del judaísmo. Hubo, hay y habrá judíos excepcionales no alienados al supremacismo extremista. Pues bien, los mismos con las mismas están en este nuevo-viejo capítulo del mundo. Se desclasifican algunos de los archivos de Epstein ¿Y quién era Epstein? Un pedófilo, pederasta, agente del Mossad. Los sionistas tienen a los gringos entre sus manos. Juntando la aberración de unos y otros -no olvidemos las redes israelitas de trata de blancas en Cartagena, Santa Marta y demás - se conjuró el cóctel perfecto: yo te doy jovencitos y jovencitas mientras grabamos todo lo que haces. Bill Clinton, Bush padre, Trump, Elon, Bill Gates y un sinfín de filipichines de las coronas europeas, personajes de la farándula, rockstars y demás frívolos individuos con poder están más que reseñados.
Fotos, correos, testimonios, vídeos...
Epstein sale en un vídeo persiguiendo dos mujeres en una de las cocinas de su suntuosa isla. La depravación en su rostro hiele la sangre. Lo disfruta. Sabe que son sus presas. Es similar al safari humano en Sarajevo: cientos de ricachones pagaron miles de euros para poder ir a disparar desde una montaña a la humanidad de hombres, mujeres y niños. Se divierten y regocijan de todo lo abyecto.
Hay vídeos y fotografías de Epstein, en sus aviones privados, junto a niñas secuestradas para el elixir de los magnates.
Hay fotos de un tal príncipe de York, el Príncipe Andrés, encima de una mujer al parecer desmayada.
Hay indicios, testimonios y correos desclasificados de violaciones, tortura y asesinatos. De nuevo todo el peso del patriarcado sobre las mujeres, tanto que a veces me da vergüenza pertenecer al género masculino. Pero también hubo hombres como víctimas.
Para ellos, para los showmen y acaudalados cocainómanos, todos somos subhumanos y sus aberraciones son mero entretenimiento tal cual como ir a jugar golf.
Es la primera tanda de documentos desclasificados... ¿Será que Trump entendió el mensaje? ¿Será que por fin se va a dignar a bombardear Irán en favor del proyecto del Gran Israel?
La cuota colombiana:
Como no podía faltar en estos casos, hay quienes avergüenzan este país con solo su respiración. Ahí aparece Andrés Pastrana, quién lo diría, el expresidente del país y miembro del otrora glorioso Partido Conservador. O mejor dicho: los chulavitas.
Andrecito es, lamentablemente, presidente honorario de Millonarios, el club bogotano. El pedante de Serpa lo nombró hace unos años en un gesto de camadería entre oligarcas. Tamaña ofensa para el club. Hubo protestas, pero el tema se enfrió.
El expresidente Andrés Pastrana -genealogía de zánganos y delincuentes de traje- está reseñado desde hace mucho como un amigazo de Epstein y presunto visitante de la isla de sádicos. Sus registros de vuelos y nuevas comunicaciones entre Andrecito y el proxeneta mayor Epstein son más que dicientes. Dicientes para todos menos para los pútridos medios de pacotilla. Ahí si no está Darcy Quiin, Diana Saray, Yesid Lancheros, Néstor Morales, Juan Lozano, Salud Hernández, Gustavo Gómez, el tal Melquisedec y demás representantes de la decencia, las instituciones, las buenas costumbres y la honorabilidad. Ahí si no son 'serios periodistas' ni agudos comentaristas. Ahí si esas 'mesas de trabajo' de las emisoras pestilentes, llenas de sabelotodos que nada lo saben, no son tan punzantes.
"Con los niños no" dicen las consignas de la ultraderecha en cada una de sus marchas, mientras sostienen una bandera de Israel... Deplorable ser así de imbécil y vendido.
¿Qué hacer ante un monstruo de mil cabezas?
Hay quienes dicen que hace falta un asalto a la Bastilla a nivel global y erradicar, como fueron guillotinados en antaño, a los indignos pederastas detentores del poder mundial. Loable pero muy improbable. Para ellos eres menos que una hormiga. Si a un presidente con un séquito armado hasta los dientes se lo llevan así nada más, ¿qué esperar de un simple individuo cuya única arma es la pluma?
Pero por lo menos sí se puede ser concientes del mundo en el que vivimos. A veces creo que entre menos dinero tenga en el banco, más libre soy. Morir con la dignidad de saber quiénes son ellos -los vámpiros de la vida real y sus amigos- y no hacerse el de la vista gorda, ya es un pequeño triunfo.
También se puede cambiar, paulatinamente, los hábitos de consumo: Coca-Cola, Mcdonald's, Starbucks, Waze, la pornografía -cuyos (CEOS) son sionistas-, la cocaína, Airbnb, Booking, Nestlé, HP, Boos, Intel, Zara, Nike, Calvin Klein y un sinfín de empresas más alienadas estratégicamente con Israel, atestan los centros comerciales, el internet y la publicidad. No darles un peso salvaguarda tu dignidad de ser humano. Es difícil, casi que imposible, pero hay que saberlo. El mundo, esta roca flotante en medio de la nada, funciona así.
Un día más en el mundo gobernado por los vámpiros, mientras el volátil y superfluo universo de los reels, el maquillaje, the aesthetic, la fast food music, la excentricidad, el YO como valor supremo y la adoración del Dios dinero, marcan la pauta y te meten de lleno en el mito de la caverna.
Todo ello mientras la distopia está a la vuelta de la esquina.
Adenda: si los argentinos siguen durmiendo, se van a quedar sin Patagonia. Los mismos en las mismas no dan puntada sin dedal.

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