La libertad avanza
Vientos de libertad avanzan por el patio de recreo y despensa de la élite cocainómana americana. No dejan empezar el año cuando nos enteramos -al estilo reality show- que en cualquier momento, un comando gringo llega, secuestra a un presidente de cualquier país y se van como si nada. Espectáculo fiel a esas películas de superhéroes que con tanto esmero hacen en Hollywood.
Y ya está, de un solo tajo, se borra toda esa palabrería del Derecho Internacional, la soberanía, el Debido Proceso y bla bla bla. Vivimos en un mundo que es de hecho bastante simple: Si yo tengo los portaviones, las ojivas nucleares, los misiles intercontinentales y demás juguetes, entonces yo dictamino mi voluntad. Como el matoneador del colegio. ¿No te gustó? Embarrada. Qué le vamos hacer. Es el orden natural de las cosas.
Si por el contrario, eres de uno de esos paisítos tropicales que los gringos no saben ni ubicar en el mapa, ni nombrar -como Columbia- ya valiste. Es la esencia de la democracia occidental del 'mundo libre': una maraña de sinsentidos construida a base de armas, cocaína y espectáculo.
Se le abona al proto-fascista Trump que al menos es sincero: "Recuperaremos nuestro petróleo". Nuestro, NUESTRO. De alguna manera, todo ese petróleo venezolano le pertenece a Trump y a la white american people, a la cual, tú como latino ni creas que haces parte. Muy a pesar de que muchos connacionales de apellidos criollos como Martínez, Rodríguez, Sánchez y demás, se crean de un linaje mezclado entre George Washington y el Capitán América.
Ya el Golfo de México es el "Golfo de América".
Después irán por Groelandia y hasta se podrían quedar, si se quiere, con un pedazo de Canadá. God is with us. Mientras tanto, los ciudadanos gringos no pueden enfermarse o terminarían en bancarrota por los gastos médicos, les toca tener de a tres trabajos para subsistir, deambulan como zombies por el fentanilo y esquivan las balas del sagrado derecho de estar armados hasta los dientes. El sueño americano.
¡Llegó la libertad a Venezuela! Pero habrá que ver las cláusulas. Aún es pronto para saber quién traicionó a Maduro o si este negoció bajo cuerda -o incluso ambas- y es que no hay que olvidar que tanto en el amor como en la guerra...
Dicho ello, lamento decirle a la godarria nacional y, en especial, a sus relacionistas públicos mal llamados 'periodistas', que no habrá entrada triunfal de María Corina por las calles de Caracas, ingresando a Miraflores mientras empuña con bravura la bandera de las ocho estrellas. Ya lo dijo el mismo Trump: ...María Corina, who? Yes, yes. A very Nice woman, but that's all.
El premio de consuelo fue el Nobel.
Un recordatorio: ¿Eres mujer?, ha ha. Good for You. Acá necesitamos es de hombres fuertes con testosterona al límite y psicótico patriotismo.
Entonces... Cayó Maduro, ¿Pero y el chavismo? Al parecer entraron en una fase de reacomodamiento. Es importante enfatizar que una invasión terrestre en Venezuela sería una empresa costosa y complicada por la geografía y extensión del país. Mejor es lo práctico y la cuestión es que estamos ante Trump, un tipo que es un empresario, un deal maker. Al tipo no le importa negociar con gente como Ahmed Sharaa -un decapitador profesional de Al Qaeda hoy devenido en presidente, al cual reciben con alfombra roja en occidente -, ni con el Principe heredero de Arabia Saudita -brutal teocracia en donde disuelven en ácido a los periodistas y en donde las mujeres viven en el completo ostracismo-. Business are business. Allá también hay un tirano con inmensas reservas de petróleo. Pero es un tirano chabacán. A true friend of America. Ni hablar del asesino en masa de niños: Benjamín Nethanyahu, criminal de guerra que se pasea por el mundo con total impunidad.
Trump también juega a las dos bandas con Putin - a quien creen que por ser ruso es de izquierda- y demás oscuros personajes. Va otra adenda: Dije hasta el cansancio que ni Rusia ni China defenderían a Maduro. Como siempre, palabras necias a oídos sordos. ¿A son de qué lo iban a defender? El tablero de ajedrez se dictamina por los negocios y no por el romanticismo. Dicho ello, ese tal mundo multipolar está más bien como embolatado.
Llegó la libertad a Venezuela y lo primero que hicieron los gringos fue ningunear a la patética y arrodillada oposición de ese país. Trump se entenderá con los Cabello, los Rodríguez y los Padrino. Al fin y al cabo, el propio chavismo le puede dar el petróleo a Trump tal cual como lo estaba haciendo con China -otro colonialismo moderno bien disfrazado-.
Ese es el juego: ante las superpotencias no somos ni la mera estadística. Acá es cuando el nihilista contemplativo se abona unos puntos. Como un microbio ante el cosmos, la vida es muy corta para desmarañar los hilos del poder. Aunque no juzgo a los románticos. Esa es también una forma válida de transitar la existencia.
Pero por lo menos si hay que tener el mínimo de criterio para saber que un gringo -el cual mete en jaulas a niños latinos e instaló una cuasi-Gestapo para cazar inmigrantes en un país construido por inmigrantes - no tiene ningún interés en la libertad, la democracia y el bienestar de los latinos. Esa si es la más burda pantomima. Están tan obnubilados en su afán de ser buenos esnobistas, que no se dan cuenta de que el Tío Sam -hoy Trump- nos ve como subhumanos.
La cereza del pastel:
La excusa del cinematográfico secuestro de Maduro fue el narcotráfico. Qué risa, esto mientras Marco Rubio -la mascotica latina- da conferencias de prensa con una mandíbula danzante y pupilas dilatadas. ¿Con qué creen que departían toda esa élite supremacista en esas suntuosas fiestas con Epstein? La élite gringa es un nicho de riquillos nazis atestados de cocaína. Los dineros del gran negocio se filtran por doquier por Wall Street. Pero ajá. Es nuestra democracia occidental.
Por último, no me interesa discutir con esa izquierda acrítica y romántica. El chavismo tiene que hacerse cargo de que el desplome y pandemonium económico conllevó a uno de los exodos más grandes de la historia reciente. Una izquierda que no es autocrítica, no sirve para nada. Los petrodólares, la ambición y la desidia, no distinguen corazas dialécticas.
Business are business.

Maduro debe asumir una estrategia de connivencia en este proceso político como en el caso Dreyfus, es decir respetar las reglas del juego jurídico, acepta la legitimidad de las leyes y la competencia del tribunal, pero enjuicia al fascismo imperialista de Trump que son los verdaderos terroristas, porque los hechos son tozudos y así se demuestra históricamente.
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