La Patria Milagro ... Radiografía de una fe impostada
Avanza la Patria Milagro y el
todopoderoso Baal irrigará esta tierra con la estridencia propia de un
fundamentalismo inconexo, con grietas por doquier y con una mezcolanza de
inexactitudes y extravagancias que harán mella en semejante caldo de cultivo
que es la superstición de este pueblo holgazán y facilista, el cual está a
merced de la omnipresencia del tik tok y la Inteligencia Artificial, aquellos
espejismos programados para que millones deleguen la responsabilidad de pensar
por sí mismos. Es en ese punto exacto entre la pereza y la inmediatez en donde
se trazan los primeros esbozos del tecno-fascismo contemporáneo que hoy toca la
puerta.
El primer milagro de la bienaventuranza
fue convertir a un ateo confeso como Abelardo en un ferviente y versátil creyente
de la divinidad. Redención pura, buena pose para la foto. Hábil en el arte del
engaño. No sorprende de un tipo que toda su vida se caracterizó por decir una
cosa para luego terminar haciendo otra. Ya en campaña se lo vio con rosario en mano; ahora sigue orando, pero esta
vez lo hace convenientemente bajo la doctrina pentecostal: esa punta de lanza
que el Mossad y la CIA dejaron germinando hace ya bastante tiempo con el fin,
en ese entonces, de contrarrestar la naciente Teología de la Liberación en Latinoamérica.
Justo en el epicentro de las
rutas del narcotráfico en el caribe colombiano, el tigre y su comitiva de
aduladores se reunieron en un suntuoso retiro espiritual. Almas benditas.
Salvadores de la patria de todo aquello que representa la perdición, la herejía,
lo insano y la perversidad; o en palabras de ellos mismos: la cantidad de
chamanes piojosos y toda esa brujería que trajo Petro consigo (en alusión a las
cosmovisiones indígenas propias de la multiculturalidad de este país).
Esa es pues la macro-estructura
del eje Miami-Tel Aviv (ahora con sucursal en Curramba) que sigue moviéndose a
grandes pasos. Ya lo demostraron con la apropiación de la camiseta de la
Selección Colombia junto a la condescendencia de sus “flamantes” estrellas,
quienes olvidaron rápidamente de donde surgieron. Personalmente no me interesa esa
selección fantoche y mediocre, pero aquél fue un importante golpe simbólico en
el ideario colectivo. Se han apropiado también de la idiosincrasia militar tanto
con su saludo como con la denominada Oración Patria, un texto oficial que
recitan únicamente –por lo menos así lo fue hasta no hace mucho- los miembros
de las Fuerzas Militares y de Policía. O
cómo olvidar el berrido de niño grande al querer posesionarse, cual emperador, en
una guarnición militar, pretendiendo borrar de tajo la tradición republicana en
la que el poder militar se subordina al poder civil.
La tendencia es clara: apropiarse
y re-significar nociones sociales en valores absolutistas. Con nosotros está
Dios, los militares y hasta la Selección Colombia, en nosotros está el ideario
bendecido de la patria –milagro-; mientras que los otros, es decir, la
indiamenta, los ñeros, los comunistas y los aberrados, representan la oprobiosidad
que debe relevarse -¿o erradicarse?- cuanto antes.
Esos pequeños simbolismos y
estrategias discursivas, como lo han retratado los libros de Historia una y
otra vez, son el hormigón para sentar las bases de lo que es el fascismo. Dios,
tradición, firmeza, el hombre fuerte y proveedor, abnegación, la noción del
bien y del orden incontestable. Ya lo había dicho el perturbado de Javier Milei:
ellos son las autodenominadas Fuerzas del Cielo.
Ese es el manual impartido desde
EEUU e Israel y ha funcionado a la perfección. El crecimiento exponencial de
las diversas y numerosas iglesias de garaje en Brasil, Colombia, Centroamérica
e incluso España, ha sido una tendencia difícil de ignorar. Hoy las elecciones
democráticas en cualquier país están bajo ataque a través de diferentes
frentes: la Inteligencia Artificial, la doctrina de los algoritmos, la desinformación
y la exacerbación del patriotismo y la religiosidad mal encausada. Ya lo había
manifestado la hoy senadora electa por el partido chulavita, Sara Castellanos, ante
centenares de feligreses de la siempre desinteresada Misión Carismática
Internacional: La elección del tigre respondía en realidad a las oraciones de
los fieles, quienes habían implorado por la llegada de un dirigente con temor a
Dios y que representase al pie de la letra los valores y principios tradicionales
de lo que conciben por aquél extraño prototipo de la familia de bien (aplica
términos y condiciones).
Resulta que ese ungido divino no
era sin más que un turbio abogado de narcotraficantes, testaferros, lavadores
de activos, paramilitares y demás honorables clientes, entre ellos, el pastor evangélico
Álvaro Gámez, señalado de ser un agresor sexual de al menos unas veinticuatro
mujeres –de las cuales cuatro eran menores de edad- y quienes pertenecían a su
congregación, el Ministerio Apostólico y Profético Salem, el cual aún hoy está
activo en la ciudad de Pasto. Tamañas incongruencias y pecados parecen no
molestarle a la redentora Sara, pero como es bien sabido por el libro del que tanto se ufanan pero parecen poco entender: “por sus frutos los conoceréis”.
Junto a Sara están aquellos abnegados
corderos como el nuevo Ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán,
fundamentalista de primera quien manifiesta que “la mano del hombre es inútil
sin la ayuda de Dios” pavoneándose casi como
un apóstol detentor de toda verdad, aunque bajo la alfombra esconde hábilmente
aquellas culpas que le costaron el ser destituido de la alcaldía de Bucaramanga.
También, como enviada por el
mismísimo cielo, está Viviane Morales, próxima Ministra de Educación, quien sin
pudor alguno manifestó que hay que sacar a Marx y meter a Dios en los colegios
de Colombia. Tal es el nivel de fanatismo de estos coléricos personajes que,
ante toda evidencia, creen que en los colegios y escuelas se enseña marxismo,
desconociendo que este se trata de una epistemología de la economía política
universal tal y como lo es el liberalismo clásico, el mercantilismo, la escuela
austriaca, el keynesianismo, entre otros. ¿Pero cómo pedirles sensatez a unos
tipos totalmente obnubilados por su lacerante oscurantismo?
Llega la patria milagro y en su favor y misericordia están los soldados de Dios, con carriel y pistola, firmes en preservar la luz que debe guiar a la humanidad, o lo que es lo mismo: el fracking, la guerra y la subordinación al tío Sam. Por su parte, el resto, los proscritos, fariseos y casi que leprosos, deben ser sujetos de un escarmiento divino ¿destripamiento, quizá? Y es que no es nada nuevo bajo el sol que los ataques más iracundos y primitivos provengan de quienes, con escapulario en mano, claman por el regreso de las ejecuciones extrajudiciales, el exterminio de los homosexuales, la fumigación de la “plaga” –tal cual como nos llama el nuevo presidente- y la instauración de una especie de teocracia chabanca y artificial.
Con sus oraciones y liturgias
creen alcanzar, tocando el cielo con la yema del dedo, una impostada
superioridad ética y espiritual, al tiempo que no escatiman en preparar la
alfombra roja para recibir a los emisarios del ente genocida de Israel, quienes
han asesinado, emulando a Herodes, la inconcebible cifra de veinte mil niños,
despedazados por bombas dirigidas por sistemas de Inteligencia Artificial –los cuales
son pie de experimentación para luego ser reaplicados en el uso civil y
comercial-; o lo que es la cacería de las armas de largo alcance cual Sarajevo, o el paso de los bulldozers, o el uso del hambre como arma e incluso el empleo de
fósforo blanco, un gas tóxico que consume el oxígeno del aire, lo que provoca,
simultáneamente, la asfixia y la quemadura interna de los pulmones al inhalar
el gas.
Dios, patria, hombría, tejido
empresarial. Principios inobjetables. Mandamientos divinos esculpidos ya no en
tablas de piedra sino en la viralidad de la pantalla del celular. Se escuchan
rugidos de tigre mientras el abogado de las causas noc sanctas reluce su anillo
matrimonial y acaricia el lomo “del libro más importante de la humanidad”, como
lo diría la estelar Ministra de Cultura, la ex ultra-uribista y heredera del legado
del Cartel de Medellín, Paola Holguín, quien siguiendo el ejemplo de Judas,
traicionó al otrora patriarca Uribe.
Luces, cámaras, acción. El
empresario –de las empresas fantasma-, el visionario, el elegido de la banca, cierra
los ojos y alza sus manos hacia el cielo en busca de la providencia; se
arrodilla ante el Dios que una vez dijo no creer tal y como se arrodillará ante
Trump, Marco Rubio y Netanyahu. Y en esa combinación entre reality show, falsa divinidad
y opulencia, se abre de par en par las puertas al sionismo: los auto-elegidos
de un Dios que si pudiese verlos, se horrorizaría del pandemónium que instauraron
en Gaza y se cuestionaría el sentido mismo de la creación.
Que los infieles de la nueva
religión algorítmica lloren por un solo ojo, que paguen escondedero porque el
credo profético es claro: plomo es lo que hay, plomo es lo que viene. Y así los
bienaventurados que tienen ganado el cielo porque creen que el decir vale más
que el hacer, seguirán azuzando el destripamiento del que ose no arrodillarse
en esa pantomima narcobarroca; o el que ose en proponer la sustitución de los
cultivos ilícitos, o la adopción por parte de parejas del mismo sexo, o el
defender lo alcanzado por la JEP, o el oponerse al fracking mientras asoma, a lo
no muy lejos, una sequía mortífera.
Bienvenidos a la patria milagro,
donde la atarbana irracionalidad es bendecida por una falsa e impostada fe.
Empieza el show y tras él, surge el fascismo.
Siempre serán los hechos los que
dicen más que las palabras. Ser generosos con el prójimo, en especial con los desahuciados
y los oprimidos, es la verdadera espiritualidad.

Un verdadero gabinete Nazi, sera abelardo el "breve" este pueblo valiente tiene mucha experiencia contra el fascismo pardista y esa estrategia y táctica esta a la orden del día en las calles.
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