Echado en el sofá



La mirada clavada en el techo, parece que es buena madera. Más arriba: el cielo, las estrellas, etc, etc. Los aviones surcan de ahí para allá con sus itinerarios, sus instrucciones de seguridad que nadie atiende y ese bullicio fastidioso que deja a modo de recuerdo. A esta hora solo tienen potestad sobre el cielo los que cruzan las fronteras: México, Madrid, Usbekistán... Ya el sol está del otro lado. 

Da igual, se está más cómodo aquí adentro, ala. El peligro, Bogotá cada vez más caníbal, tener que pagar el indriver, ya es casi una proeza vencer la pereza de los 30's.

Esta noche hay que poner discos, mirar al techo o a los aviones que se alejan como luminosos bichitos que incursionan en un largo largo sueño.

Hay que poner The Wall, ¿por qué?, no sé. A esta hora mejor algo suave. Death o Sepultura, preferible dejarlos para mañana.

The Wall, álbum conceptual, bla bla bla... Waters y Gilmour se detestaron siempre, pero sabían que no podían privarse de sacar toda esa genialidad al mundo y a la inmortalidad; así como hacen algunos que cogen la música, la trasmutan en una secuencia de ADN y la envían en una cápsulita al espacio exterior, navegando más allá de lo conocido, del lenguaje y el entendimiento, tal cual los aviones que se adentran en un largo sueño. 

Transitan el velo inanimado, sin gravedad, ni norte, ni sur, ni indriver, ni esto ni lo otro. Tendrán que llegar algún punto, como esos mensajes en botellas que desembocan en las orillas de los mares. Puros testamentos con letra pegada.

Look, Mummy. There's an airplane up in the sky... Introducción de Goodbye Blue Sky, con su arpegio tranquilo, como recuerdo de infancia, puro domingo con festivo.


Did, did, did, did you ever wonder

Why we had to run for shelter

When the promise of a brave new world

Unfurled beneath a clear blue sky?


Ahora está de moda eso de los Listening Bar, ponen discos en vinilo y tales... Ni idea cómo sea la vaina. Más de cinco personas para escuchar un disco -si es que eso pasa- es manada. Podría decir que tengo mi propio listening tal; podría cobrar cinco mil pesos por cada dos discos, cuatro mil si acarician al perro. Una ganga.

El sonido de la noche se mezcla con los bajos, los platillos, la producción de la caja, los adornos, un poco de vino y el techo como cielo. 9:51 pm, veo por la ventana y digo: ¡Qué gonorrea Bogotá! Es como si el caos lo habitara a uno. Como un ají mal hecho... Se ve Monserrate a lo lejos, titilando como alguno de esos caseríos en medio de la cordillera.

Empieza 'Hey You', la tonalidad y atmósfera envidean un poco, pero ese mal presagio se va diluyendo en el temazo que es, como cuando Black Sabbath pensó que era necesario asustar al oyente... Hey, you! Would you help me to carry the stone?...Open your heart, I'm coming home. 

Coming Home... Más allá de todo lo decible, Home es donde está la cabeza de uno, ¿No?. Todo The Wall es esa búsqueda del camino al hogar después de la guerra espectacular y fratricida. Estupidez europea.

Suena el silencio necesario...


Hello... Is there anybody in there?


No hay que decir mucho del tema...


Your lips move but I can't hear what you're saying


Y después el solo de guitarra danzando en el aire, sujeto al escrutinio de la pecera de aviones y la llovizna capitalina. 

Comfortably Numb, una prosa de Waters a sus sueños febriles de niño. Como esa pesadilla que tuve cuando ardía en fiebre, pero de ello no salió sino el recuerdo. Era una danza de duendecillos malévolos con ojos rojos que hacían flotar mi cama como celebrando una ceremonia. Despertarse, el mareo, la fiebre, el sudor, la oscuridad... Is there anybody in there?

Cada vez es más difícil escuchar un álbum completo, el scroll en todas sus formas nos tiene jodidos. Una mirada rápida en tiempo real: River Plate es el primer finalista del fútbol argentino, se medirá ante Belgrano de Córdoba el próximo domingo... Encuentran una nutria bañándose en un tanque de agua en el Orinoco y la OMS alerta sobre un nuevo brote de Ébola en el Congo.

El disco está terminando, suena Run like Hell, siguen un par de canciones y listo. De fondo la estela de otro avión navegando. Habrá que poner otro CD.

Led Zeppelin II, más o menos la misma línea. Hay que hacer el menor ruido necesario. Jhon Boham tenía que tomarse unos mil litros de vodka -yo también lo haría- pero es imprescindible dormir boca abajo.

Se desliza por los poros la cuarta canción, lacerante como en la primera escucha, un himno al más profundo desconsuelo blusero:


Working from seven, to eleven every night...


Ya con eso uno se siente cansado, anestesiado, el blues es el blues, el trabajo es el trabajo, el corazón es...

De repente te topas de frente con el coro, es como esos sentidos vallenato de antaño:


But baby, since I've been loving you, yeah

I'm about to lose my worried mind, oh yeah


Todostratandedecirmequenomehacesningúnbien...Loheintentadoseñordejamedecirte quehehecholomejorquehepodido... Es la parte que sigue, pero en español.

¡Trabajando desde las siete hasta las once! Mientras otro avión va surcando el cielo, su rumbo es el sur: Perú, Argentina, la Antártida. Recepción de pingüinos.

Va el solo de Jimmy Page. Amigo del oscurantismo. El mejor guitarrista de todos los tiempos. Techo de madera. 10:48 pm.


"Todas mis lágrimas caen como la lluvia, ¿no las escuchas caer?"... Don't you hear them, don't you hear them falling?


I've been a-working from seven, seven, seven

To eleven, eleven every night

It kinda makes my life a drag.


Trabajar, trabajar y trabajar... 


Y es un tema para ponerlo a todo volumen por allá en una fría montaña, con todos los armadillos, alacranes, gatos y búhos. O también para cantarlo acá, viendo entrecortadamente la ventana y esa parcial extensión de Bogotá.

Sigue Tengerine -con su psicodelia solapada- un par de temas más y se acabó. Pongamos otro.

Mientras tanto... qué dice el scroll: Un tipo en EEUU inunda todo su pueblo para evitar que su esposa lo pille de juerga con sus amigos. Se espera cadena perpetua. Hombre de principios... Centenares de moteros se toman los andenes de Bogotá. Anárquicos, viven en la suya. Es un deber cívico bajarlos a patadas... En Polonia utilizan robots para ahuyentar jabalíes ¿Qué?...

Me decidí por el In Rainbows de Radiohead... So don't get any big ideas, They're not gonna happen. 

Silencio, aviones, madera, techo, In Rainbows, existencia. Sinsentido flotante.

Séptimo álbum de estudio, lanzado en el 2007. Se decidió que cada persona podría comprar el álbum según el precio que considerase, muchos lo compraron por un centavo. Paradoja, anécdota. Un disco por un centavo. Hubo voces en contra y bolsillos agradecidos.


I love you but enough is enough, enough of that stuff


Mitad del disco, suena reckoner. Introducción reivindicativa, un volver a empezar en el campo. Agarrar las maletas ¿Para qué tantas maletas?


Because we separate

Like ripples on a blank shore


Penúltima canción, Jigsaw Falling Intro Place, pieza contundente. Joya indiscutida. Oscura, ironía oscura, el mayor significado de existir. La canción va subiendo decibeles, como algo atrapado en la garganta tras años de ostracismo. Un disparo con una escopeta dialéctica.


Wish away your nightmare

Wish away the nightmare

You got the light you can feel it on your back

You got the light you can feel it on your back


Epílogo:

Videotape...

Despedida, videocasetera, madera, lluvia, ciudad.

La tonalidad no es triste, es nostálgica, desgarradoramente nostálgica. Diciembres que se fueron. The past. Videocasetera en tu mente. Los recuerdos son los únicos hilos conductores, metafísicos, intangibles pero reales. Del resto no queda nada. La absoluta nada. Aviones entrando en un largo sueño. 


This is my way of saying goodbye

Because I can't do it face to face

So I'm talking to you before...


Últimas notas, compás a compás el álbum camina a su desenlace. Un centavo por un álbum. Un álbum por una vida. Degradé de sonidos, barrido de sensaciones in red, blue, green.

Implosiona el universo, destellos de mil colores en todas direcciones, un In Rainbows cuántico, renace el fénix cósmico. Volvemos y volvemos al inicio.

2:00 am, el silencio se expande abarcando cada calle, cada poste, cada árbol y cada techo de cada casa. El tráfico aéreo entra en hibernación por al menos unas tres horas. Todos los aviones han desaparecido en el horizonte; qué aventuras habrá detrás de cada aterrizaje en Turquía, Macedonia, Ecuador o en la luna. Flotan en la pequeña gota del gran océano.

Silencio total, monarca de la noche. Pasan unos segundos, se convierten en minutos. La ciudad duerme. Habrá que adornar este silencio con algo, ala. Erick Trufazz, el Black Star de David Bowie cae como anillo al dedo, Rush, Benny Goodman, Skalpel, Emancipator, lo que sea, cualquiera me llevará consigo a un largo largo sueño tejido de acordes y armonías. Un viaje hacia paisajes por fuera de todo lenguaje. Hay que dejarse ir, paf se acabó. 








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